Londres, 17 ene (EFE).- El alemán Jonas Kaufmann, uno de los tenores
más reconocidos del momento, asegura que desde el inicio de su carrera
ha considerado al español Plácido Domingo un ejemplo a seguir por su
facilidad para dominar un vasto repertorio, inabarcable para la mayoría
de cantantes.
Con 45 años, Kaufmann acumula interpretaciones de obras francesas,
italianas y alemanas, y se reconoce halagado ante las comparaciones con
el cantante español, que en los últimos tiempos se ha prodigado en roles
de barítono.
“Me decían que tenía que especializarme, que no podía hacerlo todo, y
yo respondía: ‘¿Pero Plácido lo hace, verdad?’. Ahora me estoy
acercando a las comparaciones con él y es emocionante ver que he
alcanzado algo que jamás soñé”, sostuvo el alemán en una entrevista con
Efe.
“Plácido siempre ha sido un ejemplo”, recalcó Kaufmann, que esta
semana estrena en la Royal Opera House de Londres una versión del
“Andrea Chénier” de Umberto Giordano en la que brillará de nuevo en el
papel protagonista.
La carrera del alemán dio un salto definitivo en 2006, cuando debutó
como Alfredo en “La Traviata”, en el Metropolitan de Nueva York. En los
dos últimos años, a pesar de los “altos y bajos” que él mismo reconoce,
se ha consolidado como el tenor de moda en el panorama mundial,
codiciado por los teatros más prestigiosos.
Al reflexionar sobre su trayectoria, Kauffman lamenta la dificultad
de planificar su futuro con los casi cinco años de antelación que
requieren las nuevas producciones en los grandes teatros.
“Cuando estás desesperado por trabajos aceptas lo que haya, pero
cuando ya tienes la opción de elegir debes tomar decisiones sabias, en
el sentido de que sean buenas para ti y tu reputación, para tu voz, y
buenas para ti mismo, para tu alma”, indicó el tenor.
“Debes hacer producciones que vayas a disfrutar, que estés deseando
hacer. Eso marca una gran diferencia”, razonó el cantante, que insiste
en que la necesidad de disfrutar sobre el escenario ha guiado hasta
ahora su trayectoria.
Según relata, el placer de cantar lo encontró durante sus primeros
años como profesional, cuando unos constantes problemas de garganta le
obligaron a reeducar su voz y encontrar un modo de expresión menos
encorsetado.
“El profesor adecuado me enseñó a confiar en mi voz, a saber que
todas las notas van a estar siempre ahí. Eso te otorga mucha relajación.
Para crear sonido no solo es necesaria potencia, sino también relajar
las partes adecuadas del cuerpo para que vibren y amplifiquen la voz”,
afirmó Kaufmann.
“Ahora me siento libre sobre el escenario, no tengo preocupaciones en
mi mente. No estoy pensando ‘cuidado con esto, respira’, o bien
‘cuidado, ahora vine una nota alta’. Nada de eso. Simplemente uso la voz
como si estuviera hablando”, asegura el cantante.
Hasta que superó aquella crisis vocal, Kaufmann nunca entrevió el
éxito que le esperaba como cantante de ópera, un triunfo que es fruto,
entre otros factores, de algunas decisiones arriesgadas que tomó en su
juventud.
Abandonó primero sus estudios de matemáticas para centrarse en el
canto y rechazó después un contrato en el teatro estatal de Sarrebruck,
al oeste de Alemania, para mantener la capacidad de elegir los roles más
adecuados para su voz.
El tiempo le dio la razón y actualmente vive un rotundo éxito que mantiene su agenda repleta gran parte del año.
“Tengo una vida en la que casi nada se repite. Siempre estoy en un
lugar nuevo, en una ópera distinta, con colegas diferentes. En ocasiones
me siento como perseguido”, relató Kaufmann.
“Aprecio haber logrado una carrera tan exitosa, aunque es muy difícil
encontrar tiempo para mí mismo, para mi familia y mis amigos. Me siento
como si tuviera que pedir perdón constantemente por no poder hacer todo
lo que me ofrecen”, afirmó el tenor. EFE
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